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Mejora en la seguridad impulsa la asistencia y calidad educativa en San Salvador y La Libertad

Docentes destacan cómo el ambiente seguro ha permitido que estudiantes retomen clases, reduzcan la deserción y participen en actividades escolares con normalidad.

Varios profesores de escuelas públicas en San Salvador y La Libertad han señalado que la mejora en la seguridad que actualmente se vive en El Salvador ha beneficiado al sector educativo. Ahora, el tiempo y recursos que antes se destinaban a proteger a los estudiantes de las pandillas se emplean en actividades escolares y recreativas.

Anteriormente, muchos alumnos abandonaban sus estudios debido a la violencia. Por ejemplo, en una escuela de Apopa, en 2013, se registraron 300 estudiantes que dejaron de asistir porque fueron desplazados por amenazas de pandillas.

Además, era común que muchos faltaran a clases porque las calles que rodeaban el centro educativo estaban controladas por las maras, dejando solo un acceso neutral. Por ello, varios padres preferían no enviar a sus hijos a la escuela. Actualmente, los estudiantes asisten regularmente, lo que ha mejorado la calidad educativa, ya que pueden participar en todas las actividades académicas dentro y fuera del plantel.

También tienen la posibilidad de reunirse en las tardes para hacer tareas, y los docentes ya no temen represalias de estudiantes vinculados a pandillas.

Una profesora, que prefirió no revelar su nombre, recordó que antes la seguridad era muy precaria: “En la escuela convivían dos pandillas y la situación era muy tensa. Dentro del plantel no pasaba mucho, pero afuera cada quien cuidaba su vida”.

La maestra relató un caso en 2013 cuando los pandilleros planearon matar a una vendedora dentro de la escuela. Aunque la policía llegó por una alerta, al irse, los pandilleros regresaron y cometieron el asesinato poco después de la salida de los estudiantes.

En otra ocasión, un intento de asesinato dentro del colegio fue frustrado por la policía, pero días más tarde, el estudiante fue asesinado fuera del centro.

Entre 2013 y 2017, Apopa vivió numerosos casos de jóvenes asesinados por pandillas, incluyendo a dos primos de 15 y 16 años en febrero de 2013 y a otros jóvenes en diferentes sectores de la ciudad.

Una docente comentó que ahora el ambiente es completamente seguro, y los estudiantes pueden moverse libremente para estudiar o participar en actividades recreativas sin temor.

Por su parte, la directora de un colegio en La Libertad Costa mencionó que hace ocho años la inseguridad era grave y afectaba la asistencia escolar. Ahora, con la mejora en la seguridad, ha aumentado el turismo y se generan más oportunidades laborales para los jóvenes.

“Antes la violencia dificultaba el desarrollo de las clases y la vida de los estudiantes, pero ahora tienen mejores perspectivas, pueden caminar sin miedo e incluso salir de noche”, añadió la docente.

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