En comunidad Las Brisas sus habitantes dejaron el miedo y viven en tranquilidad
Esta comunidad en pleno centro de El Congo, en Santa Ana Este, ha olvidado el miedo debido a las medidas de seguridad implementadas por el Gobierno de Nayib Bukele.

Tras pasar años con el estigma de la violencia y delincuencia, en la comunidad Las Brisas, en pleno centro del distrito de El Congo, en Santa Ana Este, ahora se respiran nuevos aires de tranquilidad y seguridad tras el éxito en las políticas de seguridad del Gobierno del presidente Nayib Bukele, que les han dado un nuevo brillo a las familias de esta comunidad, que ahora viven en un ambiente de paz y convivencia social.
Hasta hace unos años, hablar de esta comunidad congolense era sinónimo de temor, de peligro y zozobra, generado por la presencia de estructuras terroristas que sumieron en la inseguridad a las más de 900 familias residentes y de comunidades vecinas, que debían pasar por las calles de este sector.
Sus habitantes comentan que esta situación los ataba y les impedía desarrollarse adecuadamente: los negocios no prosperaban, los niños y jóvenes no salían, las familias no podían recibir visitas de parientes de otras comunidades o sectores, los vendedores no entraban, y el acoso de las pandillas era frecuente, entre otras dificultades.

Los espacios deportivos se han vuelto a llenar de niños y jóvenes, madres y padres de familia que se reúnen para jugar y convivir. En sus calles y aceras abundan pequeños negocios de comidas típicas, los panaderos y comerciantes ruteros volvieron a entrar a vender, la comunidad ha renacido.
Ángel Mejía Vásquez es el actual presidente de la Asociación de Desarrollo Comunal (Adesco) de Las Brisas, donde ha residido durante muchos años y ha vivido el cambio para bien.
«Esta ha sido una colonia pobre en desarrollo, porque la delincuencia no dejaba hacer el desarrollo, pero ahora que las leyes han cambiado y agradeciéndole a nuestro presidente Nayib Bukele, se pudo combatir la delincuencia, ya nos sentimos bien tranquilos, nos podemos trasladar de un lugar a otro, antes no se podía caminar con libertad, los negocios han crecido», dice Mejía.
Asegura que la nueva realidad no solo ha significado la tranquilidad para las familias, sino el desarrollo para la comunidad, que además ha sido beneficiada con la mejora de espacios deportivos y con la instalación de un agromercado, ubicado en el límite con la colonia San Francisco, dividida por una calle.

«Uno de los grandes logros que hemos visto es que cualquiera puede poner su negocito, ahora en la comunidad hay más tiendas, ventas de comida, pupuserías, tortillerías, ventas de frescos, hasta pizza venden. Los vendedores andan libremente en las calles, nadie tiene ningún problema, los niños van libremente a la escuela, antes vivíamos en zozobra, hoy todo ha florecido», agrega.
«Está bien excelente todo como está ahora, hoy se puede vivir sin miedo, más tranquilo, antes se vivía con temor, era peligroso, hoy vivimos con confianza; los niños y jóvenes salen a la calle a jugar sin temor a nada, es un gran cambio el que hay, gracias a Dios y al presidente Nayib Bukele», señala Carolina Alberto Polanco, habitante de la zona, quien posee una tienda y ventas varias en su Vivienda.

María de Privado es una comerciante ambulante del vecino distrito de Coatepeque que vende quesadillas, y la colonia Las Brisas es uno de sus destinos, que volvió a visitar con este nuevo clima de seguridad, ya que anteriormente los grupos delincuenciales no dejaban entrar a los comerciantes como ella.
«Le doy gracias a Dios primero, y al presidente Bukele, porque hoy sí se puede entrar a vender, antes yo no salía porque no se podía, pero hoy podemos andar libremente y llevar el sustento a la casa. Hoy se respira un nuevo clima, es bien tranquilo», dice la vendedora de quesadillas.
En esta comunidad no solo se respira tranquilidad y seguridad, también convivencia, luego de que desaparecieron las barreras imaginarias impuestas por los grupos criminales, ahora las familias de Las Brisas y comunidades vecinas —San Francisco, El Álamo y otras— pueden convivir y compartir en los espacios comunes de las canchas deportivas y el agromercado, con el que el Gobierno del presidente Bukele brinda precios justos en los alimentos de la canasta básica.
Leer más: En Irlanda usan cometas gigantes para generar electricidad




