San Salvador pasa de ser ciudad violenta a un referente de seguridad en la región

El Centro Histórico de San Salvador, que durante años fue símbolo de violencia y dominio de pandillas, hoy refleja un cambio radical. La zona dejó atrás su etiqueta de “zona roja” para convertirse en un espacio seguro, abierto al comercio, la cultura y la recreación familiar.
De las tasas más altas a un descenso histórico
Entre 2011 y 2020, la capital acumuló 2,727 muertes violentas, con una tasa promedio de 130 homicidios por cada 100,000 habitantes. En 2015, San Salvador llegó a registrar 525 homicidios en un solo año, posicionándose entre las 10 ciudades más violentas de Latinoamérica.
Ese pasado oscuro parecía inquebrantable, pero las políticas de seguridad implementadas desde 2019 cambiaron la tendencia. El Plan Control Territorial y el régimen de excepción lograron una reducción sin precedentes: de 136 homicidios en 2019 se pasó a 74 en 2021, alcanzando periodos completos sin asesinatos en el corazón de la ciudad.
Una capital que se reinventa
Hoy, donde antes se imponía el miedo, hay eventos musicales nocturnos, ferias comunitarias y actividades artísticas. El flujo de turistas y familias ha regresado, mostrando un Centro Histórico renovado y en constante movimiento.
El país alcanzó recientemente un logro histórico: 1,000 días sin homicidios, consolidando a San Salvador como un ejemplo regional en reducción de violencia.
De ser catalogada entre las más peligrosas del mundo, la capital salvadoreña ahora se proyecta como un referente de seguridad y recuperación ciudadana.





