Deslizamiento de tierra en Indonesia cobra 38 vidas y mantiene a 27 personas desaparecidas
Las autoridades advierten que la temporada lluviosa incrementa el riesgo de nuevos desastres naturales en la región.

El saldo de víctimas mortales por el alud registrado en la localidad de Pasirlangu, en Indonesia, se elevó a 38 personas, luego de que las autoridades confirmaran la identificación de nuevos cuerpos durante las labores de búsqueda y rescate, tras el deslizamiento de tierra provocado por intensas lluvias que azotaron la zona el pasado sábado.
Ade Dian Permana, jefe de la agencia de búsqueda y rescate de Bandung, informó en un comunicado oficial que, hasta la tarde del miércoles, 38 víctimas habían sido plenamente identificadas. Esta cifra representa un aumento con respecto al balance preliminar divulgado el martes por la noche, que reportaba 34 fallecidos, lo que evidencia la magnitud de la tragedia y la complejidad de las labores de recuperación.
Las autoridades también actualizaron el número de personas desaparecidas, el cual se redujo de 32 a 27, mientras los equipos de rescate continúan trabajando en la zona afectada, caracterizada por una alta inestabilidad del terreno y condiciones climáticas adversas que dificultan las operaciones.
De acuerdo con los reportes oficiales, el alud provocó daños estructurales en más de 50 viviendas, dejando a decenas de familias sin hogar y generando una emergencia humanitaria que ha movilizado a distintas instituciones del Estado, organismos de socorro y voluntarios.
Las labores de búsqueda se desarrollan con extrema precaución. En algunos sectores, los rescatistas excavan de forma manual ante el riesgo de nuevos derrumbes, debido a la saturación del suelo y a las precipitaciones continuas, que mantienen latente la posibilidad de nuevos deslizamientos de tierra.
Las autoridades locales han advertido que el terreno permanece inestable, por lo que se han establecido perímetros de seguridad y protocolos especiales para proteger tanto a los equipos de rescate como a la población que habita en zonas aledañas al área del desastre.
Este tipo de tragedias son recurrentes en el archipiélago indonesio durante la temporada lluviosa, que se extiende generalmente de octubre a marzo, periodo en el que se incrementa significativamente el riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra y otros fenómenos naturales asociados a las intensas precipitaciones.
El alud en Pasirlangu vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de diversas comunidades frente a los efectos del cambio climático y la necesidad de fortalecer los sistemas de prevención, monitoreo y respuesta ante desastres naturales, en un país que cada año enfrenta múltiples emergencias durante la época de lluvias.




