El Louvre bajo presión tras un cierre preventivo y un reciente robo millonario
El museo más visitado del mundo enfrenta problemas estructurales mientras sigue la búsqueda de joyas robadas

El cierre temporal de la galería Campana por fragilidad estructural se suma a un periodo complicado para el Louvre, aún marcado por el espectacular robo de joyas imperiales ocurrido el 19 de octubre. El museo intenta manejar simultáneamente una crisis de seguridad física y otra de integridad arquitectónica.
El robo, perpetrado por cuatro individuos que utilizaron un montacargas para acceder a la galería de Apolo, dejó al descubierto fallas en la protección del museo. En cuestión de minutos se llevaron ocho piezas históricas, valoradas en más de 100 millones de dólares.
Mientras tres sospechosos están ya inculpados y encarcelados, las joyas robadas siguen sin aparecer. El incidente ha generado duras críticas sobre la eficacia de las medidas de seguridad del establecimiento.
Ahora, el cierre preventivo de una de sus galerías refuerza la percepción de vulnerabilidad en la institución cultural más visitada del planeta. Aunque los problemas estructurales no están vinculados al robo, ambos hechos aumentan la presión sobre la administración.
El Louvre ha reiterado su compromiso de garantizar la seguridad, tanto del patrimonio que custodia como de los millones de visitantes que recibe cada año.
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