Entre la normalidad y la sombra de la violencia: Guadalajara se prepara para la Copa del Mundo
Autoridades garantizan un entorno seguro para turistas y jugadores, mientras la ciudad intenta dejar atrás la embestida criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación.

A solo 100 días del inicio de la Copa del Mundo, Guadalajara trabaja para transmitir tranquilidad a los aficionados tras ser el epicentro de una reciente ola de violencia atribuida al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La metrópoli, que será sede de cuatro partidos mundialistas, incluyendo el destacado duelo entre Uruguay y España, busca retomar su ritmo habitual tras los bloqueos, quema de vehículos y enfrentamientos que dejaron más de 70 fallecidos en diversas regiones del país. Tanto el Gobierno federal como la FIFA han manifestado su “plena confianza” en que México ofrecerá un torneo seguro.
Para blindar el evento, las autoridades estatales habían planificado previamente un despliegue tecnológico que incluye el uso de drones, inhibidores de aeronaves no tripuladas y un sistema de videovigilancia con inteligencia artificial. El objetivo es incrementar la red de cámaras de 7,000 a 13,000 unidades en el área metropolitana. La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó el viernes que los visitantes llegarán a un lugar “seguro y tranquilo”, desestimando el impacto negativo de los incidentes recientes en el desarrollo del torneo.
No obstante, el reto de seguridad es complejo y trasciende la violencia coyuntural del narcotráfico. Guadalajara enfrenta una crisis humanitaria persistente marcada por el alto número de personas desaparecidas, una problemática que se ha agudizado desde 2006. En Jalisco se han identificado al menos 300 fosas clandestinas, algunas localizadas en las cercanías del estadio Akron, donde se llevarán a cabo los encuentros mundialistas. Académicos señalan que el reclutamiento forzado por parte de las mafias es la principal hipótesis detrás de estas desapariciones.
La tensión social se suma al desafío logístico, ya que colectivos de buscadores planean realizar manifestaciones durante la Copa del Mundo para visibilizar la situación de sus familiares desaparecidos. Las autoridades han reconocido que estas protestas representan un riesgo latente para la percepción del evento. Mientras los ciudadanos intentan recuperar el optimismo con el retorno progresivo de los turistas, el país se debate entre la ambición de organizar el Mundial más grande de la historia y la profunda herida social de las fosas y los ausentes.




