Escándalo en guarderías de Londres impulsa debate sobre cámaras obligatorias tras condena de abusador
Vincent Chan fue sentenciado por asalto sexual y posesión de material indecente, revelando una trayectoria de delitos que se remonta al año 2011.

El sistema de justicia británico condenó a 18 años de prisión a Vincent Chan, un hombre de 45 años descrito por el tribunal como «la peor pesadilla de cualquier padre» tras admitir 56 cargos de abuso sexual y posesión de material pornográfico infantil. Chan, quien se desempeñó durante siete años como empleado en la guardería Bright Horizons, en el norte de Londres, confesó haber abusado de cuatro niñas de entre tres y cuatro años de edad. Los crímenes, calificados por el juez John Dodd como «absolutamente malvados, perversos y depravados», ocurrieron principalmente durante las horas de siesta de las menores entre los años 2022 y 2024.
La captura del agresor se produjo en junio de 2024, luego de que un compañero de trabajo descubriera material gráfico degradante en el que Chan filmaba a los niños en situaciones de vulnerabilidad para realizar montajes. Tras la denuncia, la policía confiscó dispositivos electrónicos donde hallaron más de 20,000 imágenes ilegales y videos de los abusos cometidos dentro del centro educativo. La investigación reveló que la conducta depredadora de Chan no era reciente, pues se encontraron evidencias de delitos que se remontan a 2011, incluyendo grabaciones ilícitas debajo de las faldas de niñas en una escuela donde trabajó anteriormente.
El historial delictivo de Chan se extendió más allá de su periodo laboral, admitiendo incluso la toma de imágenes indecentes durante los años 2024 y 2025. Además del material obtenido en los centros de cuidado, las autoridades descubrieron grabaciones secretas de mujeres y niñas en vestidores y baños. Este caso ha generado una profunda indignación en el Reino Unido, especialmente al conocerse que el sentenciado logró ocultar sus perversiones durante casi una década dentro del sistema educativo, hasta que la alerta de un empleado administrativo puso fin a su trayectoria criminal.
Finalmente, este veredicto se suma a otros casos similares registrados recientemente en ciudades como Bristol, lo que ha presionado al gobierno británico a considerar la implementación obligatoria de cámaras de vigilancia (CCTV) en todas las guarderías del país. La empresa Bright Horizons suspendió a Chan de inmediato tras conocerse los cargos, mientras las familias de las víctimas exigen mayores controles en los procesos de contratación. Con esta sentencia, las autoridades buscan enviar un mensaje contundente de justicia, mientras se intensifica el debate sobre la seguridad y la protección de la primera infancia en los centros de cuidado profesional.




