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La cara oculta de Nayib Bukele que esconden y asusta a la prensa amarillista

David Hernández. Escritor, PHD por universidades de Hannover y Berlín, Alemania

En un tiempo turbulento propicio para que periodistas sensacionalistas y politicastros de medio pelo den rienda suelta a sus frustraciones y su furia contra el árbol más florido, se ha vuelto profesión de fé para algunos seudoperiodistas desatar una auténtica diarrea verbal a través de reportajes trucados y panfletos difamatorios contra el Presidente Constitucional de la República de El Salvador, Nayib Armando Bukele Ortez.

De entrada, están ofendiendo a toda una nación que se encuentra luchando hombro con hombro junto a su Presidente por construir un nuevo país donde la paz social, el auténtico clima democrático, la lucha contra la pobreza, el desarrollo de la ciencia para el progreso y la justicia para los más olvidados, reinen.

A pesar de las lógicas dificultades de la economía mundial, de fenómenos como El Niño y de las dañinas guerras que encarecen el petróleo y sus derivados, un 90 % de la población salvadoreña respalda la gestión del Presidente y es indudable que votará por él en los comicios de febrero de 2027.

Esto es lo primero que debería tener claro esa prensa amarillista. Pues están hiriendo los sentimientos de una noble nación y de un noble Presidente con sus reportajes plagados de adefesios y sus articulejos de baja ralea. Lo cual de por sí constituye un delito de difamación y calumnia contra toda una nación soberana que bien podría ser tratado en las mismas Naciones Unidas. Están incitando, gracias a Dios inútilmente, al odio contra todo un pueblo que está con su Presidente.

Uno de los argumentos que esgrimen es la condición de Bachiller del Presidente, como si ello fuese un delito capital o un impedimento para ejercer la política. Hay que recordarles a estos sesudos intelectualoides, los grandes líderes del planeta que no terminaron sus estudios universitarios pero que jugaron un rol brillante en la política internacional como George Washington, James Monroe, Harry S. Truman, Winston Churchill, sin olvidar a Abraham Lincoln que fue leñador o a Ignacio Lula Da Silva que solo curso hasta quinto grado de primaria. Personajes como Henry Ford, Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg, y muchos otros, se destacan por sus trayectorias excepcionales, a pesar de haber abandonado o nunca haber comenzado estudios universitarios.

Por contra, el Presidente Nayib Bukele cuenta en su currículo uno de los reconocimientos académicos que la totalidad de estos académicos de a cuartillo solo pueden soñar con obtener. En diciembre de 2019 la Universidad de Pekin, una de las más prestigiosas del planeta, le otorgó un Doctor honoris causa, al Dr. Nayib Bukele.

Es evidente que ocultan o minimizan los grandes logros que su gestión ha logrado en cuanto a la seguridad ciudadana al transformar al país más violento y criminal del mundo en el más seguro del Hemisferio Occidental, el gran salto económico que ha significado su apuesta por el turismo, su lucha contra las mafias intermediarias de la producción agrícola a través de los Agromercados y la búsqueda de la seguridad alimentaria en la agricultura, así como la modernización de los servicios y la infraestructura del sistema nacional de salud, entre otros.

O las grandes obras que su estrategia política de cooperación internacional ha logrado, especialmente con China, Corea del Sur, Estados Unidos, el Mundo Árabe e Israel, como son las infraestructuras de la Biblioteca Nacional, El Superestadio en construcción, la potabilización del Lago de Ilopango, el tramo de la carretera de Los Chorros, la incautación de centenares de toneladas de cocaína y otras drogas del narcotráfico internacional, la edificación, a través de la Dirección de Reconstrucción del Tejido Social, en zonas vulnerables y como aporte a las nuevas generaciones, de los Centros Urbanos de Bienestar y Oportunidades, CUBO, dentro del Plan Control Territorial, fase Dos.

Así, un líder heterodoxo cuya regla es saltarse las reglas tradicionales, como Nayib Bukele, ha sido recibido con honores por el Presidente Donald Trump en la Casa Blanca, ha sido bienvenido en Israel para visitar el museo del Holocausto “Yad VaShem” y el Muro de las Lamentaciones, ha sido acogido con profundo respeto y alfombra roja por el Presidente Xi Jinping en Pekín.

Es además admirado por la mayoría de sus colegas Presidentes de Uruguay, Chile, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Colombia, Perú, muchos de los cuales quieren reproducir sus políticas de seguridad ciudadana.

Su visión estratégica, que ha sido fundamental en la creación del “Escudo de las Américas” de Washington, constituido por 17 países del Hemisferio Occidental, incluyendo a Estados Unidos y 16 países latinoamericanos, es producto de la experiencia nacional de la lucha contra las pandillas, que contiene estrategias vitales para que dicho Escudo de las Américas haga más efectiva su lucha contra los carteles de las drogas y el terrorismo internacional.

Los adversarios y enemigos acérrimos de Nayib Bukele, que se masturban mentalmente todos los días inventando sandeces contra la gestión del Presidente, teorizando absurdos sobre su futuro como líder, o creando infames y ominosas teorías de la conspiración, se horrorizan ante los hechos palpables de su impecable gestión y de sus indiscutibles logros en política nacional e internacional. Esta es verdadera doble cara de un líder continental que más que desatar el odio, la rabia y la impotencia de sus adversarios, les produce terror, con resultados tangentes que no se atreven ni a reconocer ni mucho menos a divulgar.

Lo escribió alguien hace miles de años y lo rescató la Biblia en Mateos 15:14: “Dejadlos: son ciegos guías de ciegos; si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo”.

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