La cirugía temprana del labio y paladar hendido es vital para el desarrollo infantil
Médicos del Hospital Militar Central subrayan la importancia de intervenir entre los tres y seis meses de edad para garantizar una recuperación funcional y emocional óptima.

El labio leporino y el paladar hendido son defectos congénitos que se producen cuando los tejidos del labio o del techo de la boca no se cierran adecuadamente durante el embarazo. Según especialistas, la corrección quirúrgica debe realizarse en los primeros meses de vida, ya que de ello depende no solo la apariencia estética del menor, sino también su desarrollo físico, nutricional y social.
La doctora Laura Beatriz Vargas, jefa de Cirugía Plástica del Hospital Militar Central, explicó que el primer procedimiento se recomienda realizar entre los tres y seis meses de edad, siempre que el niño tenga las condiciones adecuadas. “El niño debe tener un buen peso, alrededor de 10 libras, y una hemoglobina de 10 para poder hacer la primera cirugía, que es la corrección de la hendidura del labio. Luego, entre el año y el año y medio, se realiza la intervención del paladar”, detalló la especialista.
La cirugía temprana, indicó Vargas, mejora significativamente la calidad de vida del paciente, ya que el labio y el paladar cumplen funciones esenciales. “La función de los labios es importante no solo a nivel social, para que el niño se sienta igual que los demás, sino también para alimentarse, porque la hendidura muchas veces compromete la fosa nasal y el paladar. Si no se opera, el niño no logra decir ciertas palabras como ‘pa’, ‘casa’ o ‘carro’”, explicó.
Además de los beneficios funcionales y estéticos, estas intervenciones quirúrgicas contribuyen al desarrollo emocional y lingüístico del menor, al facilitar su integración escolar y social.
Durante la Jornada de Cirugías de Labio y Paladar Hendido, realizada recientemente en el Hospital Militar Central con el apoyo de médicos de la Fundación Austin Smiles, los pacientes reciben atención gratuita y seguimiento postoperatorio. “Una vez operados, los niños son evaluados por nuestros médicos para asegurar que la cicatrización evolucione correctamente y evitar cualquier complicación”, señaló la doctora Vargas.
De esta manera, el trabajo conjunto entre especialistas nacionales y extranjeros continúa devolviendo sonrisas, voz y confianza a cientos de familias salvadoreñas que enfrentan este tipo de malformaciones congénitas.




