La FAA recorta vuelos por motivos de seguridad mientras EE. UU. enfrenta el cierre más largo de su historia
La medida busca prevenir accidentes en medio de la crisis que ha dejado sin salario a miles de trabajadores del sector aéreo.

Estados Unidos enfrenta una crisis aérea sin precedentes a raíz del cierre gubernamental más largo de su historia, que ha dejado sin salario a miles de empleados públicos, incluidos controladores aéreos y personal de seguridad aeroportuaria. La Administración Federal de Aviación (FAA) anunció una reducción del 10 % de los vuelos en 40 zonas de alto tráfico a partir del viernes, con el fin de preservar la seguridad aérea ante la escasez de personal.
El impacto ya comenzó a sentirse en los principales aeropuertos del país. Según el servicio de monitoreo FlightAware, el jueves se registraron más de 4.000 retrasos y 96 cancelaciones, con filas interminables en los puntos de control de seguridad. En terminales como Boston y Newark, los pasajeros enfrentaron retrasos superiores a dos horas, mientras que en Chicago O’Hare y Washington-Reagan las demoras promediaron más de una hora.
El jefe de la FAA, Bryan Bedford, advirtió que la medida fue adoptada como acción preventiva para evitar incidentes graves. “Queremos actuar antes de que ocurra un accidente. Y si la presión sigue aumentando, volveremos y tomaremos medidas adicionales”, declaró el funcionario, con más de 35 años de experiencia en el sector.
Bedford calificó la situación como “muy inusual”, debido a la combinación de factores que golpean a la aviación civil justo en vísperas del Día de los Veteranos y el Día de Acción de Gracias, dos de los periodos de viaje más intensos del año.
Las nuevas cancelaciones podrían afectar miles de vuelos diarios, particularmente en los aeropuertos más transitados del país, como Atlanta, Newark, Denver, Chicago, Houston y Los Ángeles.
Con la prolongación del cierre y la incertidumbre política en Washington, los viajeros estadounidenses se preparan para días de caos, largas esperas y aeropuertos saturados, mientras el país enfrenta una de las peores crisis operativas de su sistema aéreo en décadas.




