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Nueva infraestructura escolar impulsa confianza de familias en caserío El Mirador

Padres ahora buscan inscribir a sus hijos pequeños gracias a espacios adecuados y seguros

En la cima del cerro Santa Lucía, en Santa Ana, la comunidad del caserío El Mirador, en el cantón El Portezuelo, celebra la inauguración de la nueva infraestructura de su centro educativo, una obra que forma parte de los 70 centros escolares entregados a nivel nacional.

La renovación beneficia directamente a 81 estudiantes que cursan desde parvularia hasta noveno grado, así como al personal docente, administrativo y a los padres de familia, quienes ahora cuentan con instalaciones adecuadas que fortalecen el proceso de enseñanza-aprendizaje en esta zona rural.

Uno de los avances más significativos es la incorporación de un espacio exclusivo para parvularia, que anteriormente no existía, obligando a los niños más pequeños a compartir aulas con estudiantes de mayor edad. Este cambio ha generado mayor confianza en las familias y abre la puerta a un incremento en la matrícula escolar en el corto plazo.

La directora del centro educativo, Marlene de los Ángeles Barrera Ramírez, destacó el impacto positivo de la obra en la comunidad educativa.
«Antes no contábamos con el área de parvularia, eso ha sido de gran beneficio y los padres son los más motivados. Ahora hay un solo espacio para ellos con sus juegos y también sus baños exclusivos, es un beneficio para la educación. La infraestructura es de lo mejor y eso nos da la capacidad para ampliar la matrícula, ahora tenemos un aula más; antes las familias no querían mandar a sus niños pequeños, pero ahora sí los van a mandar», afirmó.

La docente agregó que ya han comenzado a recibir solicitudes de inscripción para niños menores de cuatro años, lo que refleja el interés creciente de las familias por aprovechar las nuevas condiciones del centro escolar.

Además, las instalaciones cuentan con techos de material termoacústico, lo que permite mantener ambientes frescos y libres de ruido, mejorando significativamente las condiciones de aprendizaje. Todo ello sin perder la vista privilegiada desde la cima del cerro hacia el área urbana de la ciudad, conocida como la Ciudad Morena.

Con estas mejoras, la comunidad educativa del caserío El Mirador proyecta un crecimiento sostenido en la matrícula, impulsado por la calidad de la infraestructura y la confianza renovada de los padres de familia en el sistema educativo local.

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