Plan Económico incrementa poder adquisitivo de sector vulnerable
Sociólogos coinciden en que los agromercados y la central de abastos combaten a «coyotes», comisionistas e intermediarios, lo que permite comprar más a precios bajos.

La fase 1 del Plan Económico del presidente Nayib Bukele mantiene bajos los precios de los alimentos, potencia la producción nacional, evita la especulación, combate a los «coyotes» de la cadena de suministros y elimina a los intermediarios, destacan los sociólogos René Martínez y Mauricio Rodríguez.
«Es una estrategia idónea para mantener precios bajos de los productos de la canasta básica y para potenciar la producción al establecer un canal sin intermediarios entre el productor y el consumidor», dijo Martínez respecto a la fase denominada Alimentación.
Bukele lanzó a principios de julio de este año los primeros agromercados para ayudar a la economía familiar, que era impactada por el alto precio y la especulación de los alimentos en los mercados tradicionales.
Los 55 agromercados instalados en el territorio nacional se suman a la nueva central de abastos que inauguró el Ejecutivo a finales del mes pasado, en el distrito de Soyapango, municipio de San Salvador Este.
Rodríguez, por su parte, considera que los agromercados y la central de abastos son «una estrategia que viene a poner fin a años de abusos y de regulación de los precios por parte de «coyotes, comisionistas o intermediarios».
La central de abastos es donde mayoristas, vendedores, comercios, tiendas y restaurantes pueden abastecerse de productos a precios bajos, lo que les permite, además, beneficiar a sus clientes.
Con la puesta en marcha de los agromercados se generó competencia en el mercado de alimentos, bajando los precios hasta en 50 %, lo que permite un ahorro al bolsillo de los salvadoreños.
«Ambas acciones son una forma de impulsar la gestión alimentaria, la cual es el primer paso para desarrollar posteriormente la seguridad y soberanía alimentaria en el país. Los precios bajos de los productos de la canasta básica son, sin duda, otra acción del presidente Nayib Bukele que la población aplaude», destaca Martínez.
El jefe de Estado anunció en su discurso de ceremonia de investidura para su segundo mandato que, tras lograr la seguridad en el país, implementará acciones para «arreglar y sanar» la economía de El Salvador, que por ahora constituye el principal problema de la nación.
«Una vez más el presidente Bukele pone orden en una de las áreas más sentidas de la población, un paso para ordenar el país en términos económicos», considera Rodríguez, agregando que el mandatario ya está «centrando su esfuerzo en lograr el denominado milagro económico».
La primera fase del Plan Económico comprende también la sostenibilidad alimentaria, pues durante 10 años se eliminarán los aranceles a los productos de la canasta básica ampliada; entre estos, pan francés, tortillas, arroz, carnes (res, cerdo y aves), grasas (aceite, margarina y aceite vegetal), huevos, leche fluida, frutas (naranjas, plátanos y guineos), frijoles, verduras (papa, cebolla, chile verde, tomate, güisquil y repollo), azúcar, entre otros.
Para Rodríguez, la fase 1 del Plan Económico «es el soporte elemental de la reactivación económica, pues esta no se puede lograr sin garantizar primero el acceso a la alimentación».
Ambos sociólogos coinciden en que los agromercados y la central de abasto, además de potenciar la producción agrícola, permite a los salvadoreños comprar más bienes de calidad a un precio justo, en comparación con la plaza tradicional.
«Al poner en contacto directo a los productores con los consumidores, los agromercados y la central de abastos no solo mejoran sensiblemente los ingresos de dichos productores, sino que además hacen atractiva la producción agrícola, que se ve liberada de la tiranía de los intermediarios», explica Martínez.





